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PIEL Y SOL

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Piel y sol

El sol es vida y a todos nos gusta disfrutar de él, nos levanta el ánimo, nos revitaliza y le permite al organismo sintetizar la vitamina D, la cual es esencial para asimilar el calcio. También favorece la secreción de melatonina, la hormona del bienestar. Estos son los aspectos positivos, pero no debemos de olvidarnos de disfrutar de él con protección y hábitos saludables, ya que el sol esconde otra cara bastante más grave.

 

¿Por qué es importante proteger la piel del sol?

Una exposición solar excesiva acelera el envejecimiento de la piel y aumenta el riesgo de cáncer cutáneo. Las diferentes radiaciones no solo producen enrojecimiento, sino que generan radicales libres y alteraciones que dañan nuestro ADN. Además, el sistema de defensas de nuestra piel se ve afectado negativamente por el sol.

El daño causado por la radiación solar no se debe exclusivamente a la radiación A y B, las radiaciones visible e infrarroja también tienen un papel importante. Por lo tanto, una fotoprotección debe incluir activos que protejan frente a las 4 radiaciones (UVB, UA, visible e IR).

  •         La epidermis (capa de la piel más externa) detiene los rayos UVB en un 85%, solo el 15% llega a la dermis (capa intermedia de la piel).

La radiación UVB es la que hace que nos bronceemos y ‘’nos quememos’’, que es una señal de alarma de la piel, que indica un exceso de UVB. El efecto más temido de los UVB a largo plazo es el desarrollo de cánceres.

  •         Los UVA penetran profundamente en la piel, el 50% llegan a la dermis.

Estos atraviesan las nubes y los cristales. Son los responsables del envejecimiento cutáneo (fotoenvejecimiento) e inducen a la formación de radicales libres que atacan las estructuras celulares y el ADN.

Este tipo de envejecimiento acelerado tiene lugar, primero, en las zonas expuestas al sol con mayor frecuencia, como el rostro, el dorso de las manos, el escote…

La radiación UVB y UVA alteran gravemente las células de la piel, destruye el colágeno y la elastina.

 

El impacto del sol sobre la piel va a depender del fototipo. Existen 6 fototipos en función de color de la piel, del color del cabello, de la presencia de pecas o no, etc.

Mientras más claro sea el fototipo se deberá aplicar un producto de protección más elevada.

 

¿Qué protección solar hay que usar?

Como ya hemos comentado no todos somos iguales bajo el sol. Algunas pieles tienen sensibilidades particulares que requieren una protección específica. Pieles con tendencia al enrojecimiento, pieles con imperfecciones, pieles reactivas o alérgicas, pieles con marcas, pieles de niños… Para todas ellas, el sol puede representar un factor de empeoramiento o hasta de peligro, en mayor medida que otros tipos de piel.

 

La función principal de los filtros solares consiste en proteger de las radiaciones del sol y prevenir las quemaduras y el daño celular que provocan en la piel. Existen varios tipos de filtros solares, cada uno con sus características, que conviene conocer para elegir la fotoprotección más adecuada.

-Filtros físicos:  son sustancias de origen mineral que actúan por reflexión de la radiación solar.

Se podría decir que funcionan como una pantalla, ya que son capaces de reflejar y dispersar la radiación ultravioleta (UV) y, además, controlar la luz visible y la radiación infrarroja. De esta forma, ayudan a evitar que las radiaciones penetren en la piel y dañen a sus células.

Los filtros físicos más usados son el óxido de zinc, el dióxido de titanio y el óxido de hierro.

Estos son ideales para los niños menores de tres años, pieles sensibles o alérgicas, post-procedimientos (láser, peelings químicos...) y cicatrices. Además, se caracterizan por su estabilidad en el tiempo. Aún así es importante aplicar la protección cada dos horas y después del baño o de haber sudado.

 

-Filtros químicos: también denominados orgánicos, son moléculas capaces de absorber la radiación solar UV en la capa más superficial de la piel. Su función es captar la energía, transformarla en calor y convertirla en una longitud de onda distinta que sea inofensiva para la piel.

Entre sus beneficios destacan su buena cosmeticidad y que no manchan la ropa.

 

La gran mayoría de los fotoprotectores combinan filtros físicos y filtros químicos, que ayudan a reducir el paso de la radiación en la piel. Algunas formulaciones también incluyen filtros biológicos, con activos antioxidantes y reparadores.

 

Ahora que sabemos un poquito más sobre lo que puede causar la exposición solar sin la protección adecuada debemos adoptar una actitud responsable utilizando una protección solar eficaz adaptada a cada tipo de piel.

Es importante en el caso de los niños pequeños evitar exponerlos al sol, con mayor razón si son menores de tres años ya que la piel de los niños es delgada y frágil, y tiene menos capacidad de defensa ante las agresiones de los rayos UV.  Recordad tenerlos a la sombra, protegidos con ropa adecuada y el fotoprotector ideal para ellos es aquel que contiene filtros MINERALES.

 

¡Ahora si, a disfrutar del sol!

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